Cuando la vida golpea, el teatro se convierte en refugio

03/11/2026


La Escuela de Teatro Comarcal de Dénia, dirigida por el actor y director Mario Osmar Passero, demuestra que las artes escénicas son mucho más que aprender a interpretar: son una herramienta para expresar emociones, ganar confianza, encontrar compañía y sentirse parte de algo.

Hay momentos en la vida en los que las palabras no son suficientes. Situaciones que nos desbordan, miedos que cuesta compartir, inseguridades que nos hacen escondernos o etapas en las que necesitamos encontrar un lugar donde volver a sentirnos nosotros mismos. Y, en ocasiones, ese lugar puede ser un escenario.

El teatro tiene algo especial. Permite ponerse en la piel de otras personas, experimentar emociones, equivocarse sin miedo y descubrir capacidades que quizá permanecían escondidas. Pero, sobre todo, ofrece un espacio donde nadie tiene que interpretar un papel para ser aceptado. Porque detrás de cada personaje hay una persona con su propia historia, sus preocupaciones y sus ganas de expresarse.

En Dénia, la Escuela de Teatro Comarcal (ETC), bajo la dirección y organización del actor y director Mario Osmar Passero, trabaja precisamente en esa dimensión humana de las artes escénicas. Su propuesta va mucho más allá de formar actores y actrices. El objetivo también pasa por utilizar el teatro como una herramienta de crecimiento personal, convivencia, inclusión y bienestar emocional.

La escuela reúne a personas de diferentes edades, procedencias y realidades. Desde los más pequeños hasta los adultos, cada participante encuentra su propio espacio para experimentar, aprender y compartir. La oferta incluye grupos infantiles, juveniles, adultos principiantes, teatro en valenciano y ruso, así como propuestas de carácter experimental.

Uno de los espacios más significativos es (In)-Visibles, dirigido a personas con diversidad funcional física y psíquica. Una iniciativa que recuerda que el escenario no debería tener barreras y que la capacidad de emocionar, comunicar y crear no entiende de etiquetas. Aquí el teatro se convierte también en una oportunidad para dar visibilidad, derribar prejuicios y construir un entorno en el que cada persona pueda aportar algo único.

Mucho más que aprender a actuar

Subirse a un escenario implica enfrentarse a uno mismo. Hay que vencer la vergüenza, aprender a escuchar, confiar en los compañeros y aceptar que equivocarse forma parte del proceso. Para alguien que atraviesa una etapa complicada, estas pequeñas conquistas pueden tener un significado enorme.

En una sociedad que muchas veces nos empuja a correr, competir y aparentar que todo está bien, el teatro ofrece algo diferente: tiempo para detenerse, jugar, sentir y compartir. Durante una clase, los problemas no desaparecen, pero pueden dejar de ocupar todo el espacio. La atención se desplaza hacia una escena, un personaje, un movimiento o una emoción que necesita salir.

También está el valor de pertenecer a un grupo. Encontrar personas con las que compartir una experiencia, construir algo colectivamente y sentirse escuchado puede marcar una diferencia importante. En el teatro no hay una historia que pueda construirse en solitario: cada participante necesita al resto para que la escena cobre vida. Y esa conexión termina trasladándose también fuera del aula.

La labor del actor de Carta a Eva al frente de la Escuela de Teatro Comarcal apuesta por acercar esta disciplina a toda la ciudadanía, entendiendo que no es necesario tener experiencia previa ni aspirar a convertirse en profesional para disfrutar de sus beneficios. El aprendizaje escénico puede ser, sencillamente, una manera de descubrirse, relacionarse y recuperar la confianza.

La programación de la ETC se completa con talleres intensivos, ensayos de la Compañía ETC, clases magistrales y monográficos, ampliando las posibilidades de formación y encuentro alrededor de las artes escénicas.

Un refugio donde cada historia tiene cabida

Quizá esa sea una de las grandes virtudes del teatro: permitirnos ser otros durante un instante para comprendernos un poco mejor a nosotros mismos. Interpretar una vida diferente puede ayudar a mirar la propia desde otra perspectiva. Reír, llorar, improvisar o compartir una escena son formas de expresión que no siempre encontramos en nuestra rutina diaria.

El teatro no cura todas las heridas ni soluciona los problemas que nos pone delante la vida. Tampoco pretende hacerlo. Pero puede ofrecer compañía cuando llega la soledad, confianza cuando aparece el miedo y un espacio de libertad cuando sentimos que no encontramos nuestro sitio.

En la Escuela de Teatro Comarcal de Dénia el escenario es mucho más que un lugar desde el que contar historias. Es un punto de encuentro donde las diferencias suman, las emociones encuentran salida y cada persona puede descubrir que tiene algo que aportar.

Porque cuando la vida golpea, a veces no necesitamos grandes respuestas. Necesitamos un lugar donde sentirnos acompañados, donde volver a sonreír y donde recordar que seguimos siendo capaces de crear, compartir y empezar de nuevo. Y, en ocasiones, ese lugar tiene forma de escenario.

 

Horarios de clases ETC

Juveniles: Martes de 17.30 a 19 h
Adultxs en valencià: Martes de 19.15 a 21.30 h
Infantiles: Miércoles de 17.30 a 19 h
Adultxs en castellano: Miércoles de 20 a 22 h
Invisibles (discapacidad): Jueves de 17 a 20 h
Teatro de creación: Jueves de 20 a 22 h
Teatro en ruso: Viernes de 16.30 a 20 h
Compañía ETC viernes de 20 a 22 h.