Xàbia suma desde hoy un nuevo espacio abierto al público en uno de sus enclaves más emblemáticos. El entorno exterior del faro del cap de Sant Antoni ha quedado inaugurado como espacio de interpretación, recuperando para vecinos y visitantes un lugar que durante más de un siglo y medio había tenido un acceso restringido.
La apertura permite acercarse a un enclave marcado por su valor histórico y por su privilegiada ubicación sobre el litoral. Desde allí, a unos 175 metros sobre el nivel del mar, se obtiene una de las panorámicas más destacadas de la costa xabienca.
Historia, paisaje y naturaleza en un mismo espacio
El nuevo recinto no se plantea únicamente como un mirador. Los visitantes encontrarán paneles y recursos divulgativos destinados a explicar la relación del faro con la navegación, así como los valores ambientales del cap de Sant Antoni y del entorno del Montgó.
El espacio exterior también ha sido acondicionado con vegetación autóctona, creando un pequeño recorrido botánico que permite conocer algunas de las especies características de esta zona de la montaña.
La actuación supone así una nueva forma de acercarse a un edificio que forma parte de la historia marítima de Xàbia desde que comenzó a funcionar en 1855.
Un lugar privilegiado para mirar al mar
Más allá de su patrimonio, el emplazamiento del faro ofrece otra posibilidad: observar la vida marina que transcurre frente a la costa.
El recinto está concebido como punto de observación de cetáceos y aves, aprovechando la amplitud de las vistas sobre el Mediterráneo. Las aguas frente a Xàbia son escenario habitual del paso de diferentes especies y, entre ellas, de grandes cetáceos como las ballenas rorcuales.
La iniciativa se ha desarrollado con la participación de distintas entidades relacionadas con el patrimonio, la protección ambiental y la divulgación marina, entre ellas el Parc Natural del Montgó, l’Oceanogràfic y la Autoritat Portuària d’Alacant.
171 años después, el faro cambia de función
El faro comenzó a iluminar la costa en 1855 y durante generaciones estuvo vinculado exclusivamente a su función como señal marítima. Los fareros formaron parte de la historia de este lugar hasta la desaparición de un oficio que durante décadas estuvo ligado a estas instalaciones.
Ahora el espacio adquiere una nueva dimensión. Sin perder su carácter histórico, el faro se incorpora al patrimonio visitable de Xàbia y ofrece a la ciudadanía la posibilidad de conocer de cerca un enclave hasta ahora prácticamente cerrado.
La inauguración abre así una nueva etapa para el cap de Sant Antoni: la de un lugar pensado no solo para guiar a quienes navegan frente a su costa, sino también para que quienes pisan tierra puedan detenerse, mirar al horizonte y descubrir parte de la historia y la naturaleza de Xàbia.





