La reordenación del tráfico y del estacionamiento en la calle Lepanto de Dénia ha supuesto la eliminación de cerca de la mitad de las plazas de aparcamiento existentes hasta ahora en esta vía, una de las zonas con mayor presión de estacionamiento de la ciudad debido a su alta densidad de residentes y actividad comercial diaria.
El Ayuntamiento ha sustituido el sistema de aparcamiento en batería por estacionamiento en línea a lo largo de toda la calle, una modificación que reduce considerablemente la capacidad de vehículos en una zona donde encontrar aparcamiento ya resultaba complicado para vecinos y clientes de los comercios.
La actuación ha generado sorpresa entre numerosos residentes del entorno, que consideran que la medida agrava todavía más un problema histórico de falta de plazas en esta parte de Dénia. Muchos vecinos aseguran que durante determinadas horas del día estacionar en la zona se convierte prácticamente en una misión imposible, obligando a dar vueltas durante largos periodos o a aparcar a varios minutos de sus viviendas.
Desde el consistorio se ha defendido la actuación argumentando que existe el aparcamiento disuasorio ubicado en el descampado de Joan Fuster, situado aproximadamente a unos 200 metros de distancia. Sin embargo, esta alternativa tampoco convence a buena parte de los afectados, especialmente por el estado en el que se encuentra dicho espacio.
Y es que el solar continúa siendo un descampado de tierra sin acondicionar, una situación que provoca que, cada vez que llueve, el terreno se transforme en un barrizal prácticamente impracticable tanto para vehículos como para peatones. Vecinos y usuarios denuncian que el espacio carece de asfaltado y de unas condiciones mínimas para poder ser considerado una solución real al problema de estacionamiento del barrio.
La preocupación también se ha trasladado al tejido comercial de la zona. Algunos establecimientos consideran que la reducción de plazas puede afectar directamente a la afluencia de clientes, especialmente en compras rápidas o gestiones cotidianas donde la facilidad de aparcamiento resulta clave.
“Muchos clientes vienen, no encuentran sitio y terminan marchándose a otras zonas”, explican desde algunos comercios próximos, que reclaman al Ayuntamiento alternativas reales antes de eliminar plazas de estacionamiento en barrios ya saturados.
La situación vuelve a abrir el debate sobre la movilidad y el aparcamiento en Dénia, una problemática que desde hace años afecta especialmente a determinadas zonas residenciales del núcleo urbano. Mientras tanto, vecinos y comerciantes reclaman soluciones estructurales y aparcamientos acondicionados que permitan compatibilizar la reorganización urbana con las necesidades reales del día a día.

