El conflicto urbanístico alrededor del proyecto de Patmore, en la costa de Benissa, continúa escalando en el plano político y social tras el recurso presentado por el Casal Cultural de Benissa contra el decreto de segregación aprobado por el Ayuntamiento.
La entidad, de perfil históricamente vinculado a posiciones progresistas y a movimientos de carácter ecologista y patrimonial, sostiene que la Colada de Fanàdix, considerada una vía pecuaria histórica, atravesaría parte de los terrenos afectados por el desarrollo urbanístico. La asociación basa su argumentación en documentación histórica y en comunicaciones mantenidas con la administración autonómica.
Sin embargo, el asunto sigue lejos de presentar una interpretación unánime desde el punto de vista técnico y jurídico.
Según ha podido contrastar Vistanova TV con fuentes de la Generalitat Valenciana y arquitectos municipales consultados por este medio, el trazado al que hacen referencia las denuncias no aparece actualmente delimitado ni reconocido oficialmente como vía pecuaria en la cartografía municipal ni autonómica vigente.
Las mismas fuentes apuntan que el recorrido señalado correspondería, presuntamente, a una senda informal generada con el paso del tiempo por senderistas y usuarios habituales de la zona, algo relativamente frecuente en áreas forestales y litorales, pero que no implicaría necesariamente la existencia de un camino público protegido o deslindado administrativamente.
De hecho, técnicos consultados recuerdan que, a día de hoy, no existe un deslinde definitivo ni un procedimiento administrativo concluido que determine de manera oficial que el trazado concreto señalado por los denunciantes tenga consideración jurídica de vía pecuaria consolidada.
Mientras tanto, desde el Ayuntamiento de Benissa se mantiene la defensa de la legalidad del procedimiento administrativo realizado, insistiendo en que cualquier actuación urbanística debe contar con los correspondientes informes técnicos y sectoriales favorables. Fuentes municipales recuerdan además que impedir actuaciones ajustadas a derecho sin respaldo técnico podría derivar en importantes responsabilidades patrimoniales para las arcas públicas.
En paralelo, el debate ha comenzado a adquirir una evidente dimensión política a medida que se aproxima el próximo ciclo electoral municipal. En distintos sectores locales existe la percepción de que determinadas plataformas y colectivos están intensificando la confrontación pública alrededor de Patmore para convertir el proyecto en uno de los grandes ejes de movilización política y social durante el próximo año.
No son pocos quienes interpretan que la estrategia pasa por trasladar el debate desde el ámbito puramente técnico o urbanístico hacia un escenario de mayor desgaste político para el equipo de gobierno de Arturo Poquet, especialmente en temas sensibles como el territorio, el paisaje o el modelo urbanístico del municipio.
Aun así, más allá del ruido político y mediático generado en las últimas semanas, será finalmente la vía administrativa y judicial la que determine si existe realmente alguna afección legal sobre los terrenos o si, por el contrario, las denuncias presentadas carecen de recorrido jurídico suficiente.
El caso Patmore continúa así convirtiéndose, poco a poco, en uno de los asuntos con mayor carga política y simbólica de la legislatura en Benissa.

