La pérdida auditiva, entendida como la disminución parcial o total de la capacidad para oír, puede aparecer de forma gradual o repentina y afecta a personas de todas las edades; de hecho, se trata de una dolencia que padecen millones de personas en todo el mundo.
“Existen diferentes tipos de pérdida auditiva, siendo las más comunes la conductiva, la neurosensorial y la mixta. La pérdida auditiva conductiva ocurre cuando hay un problema en el oído externo o medio que impide que el sonido llegue correctamente al oído interno. Puede deberse a infecciones, acumulación de cerumen o alteraciones en los huesecillos del oído. Por otro lado, la pérdida auditiva neurosensorial está relacionada con daños en el oído interno o en el nervio auditivo, y suele ser permanente. Esta última es la más frecuente y puede estar causada por el envejecimiento, la exposición prolongada a ruidos intensos o factores genéticos. La mixta combina factores de las dos primeras”, explica el Dr. Federico De Grado, especialista en Otorrinolaringología del hospital HLA San Carlos.
“Uno de los principales factores de riesgo en la actualidad es la exposición al ruido. Cada vez es más habitual observar problemas auditivos en personas jóvenes debido a ruidos procedentes del tráfico, maquinaria, conciertos y el uso frecuente de auriculares a volúmenes elevados. La presbiacusia o pérdida auditiva asociada a la edad, afecta progresivamente a la capacidad para percibir sonidos, especialmente las frecuencias más agudas. Esto puede dificultar la comprensión del habla, sobre todo en ambientes ruidosos, y provocar aislamiento social si no se aborda adecuadamente”, comenta el especialista.
Para el Dr. De Grado “el tratamiento depende del tipo y grado de pérdida auditiva. Desde recetar una medicación adecuada o intervenciones médicas sencillas. El uso de audífonos, que amplifican el sonido o mejoran la capacidad auditiva es una práctica habitual ante la pérdida auditiva. En situaciones más severas, los implantes cocleares pueden ser una opción eficaz, ya que estimulan directamente el nervio auditivo.”
Las consecuencias de la pérdida auditiva, más allá de la dificultad para escuchar, puede afectar la comunicación, las relaciones personales y la calidad de vida en general. Las personas con problemas auditivos pueden experimentar frustración, ansiedad e incluso depresión debido a la dificultad para interactuar con su entorno.
Para mantener una buena salud auditiva, desde HLA San Carlos se recomienda evitar lugares ruidosos y exposiciones prolongadas a sonidos intensos. La prevención es clave. El Dr. Federico De Grado recomienda, “mantener el volumen de los dispositivos personales a niveles moderados, utilizar protección auditiva en entornos ruidosos y evitar exposiciones prolongadas a sonidos intensos”.
Sobre Grupo Hospitalario HLA
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