Los árboles de la céntrica calle Marqués de Campo, en su mayoría plataneros, presentan en la actualidad diferentes elementos de sujeción como alambres y cordeles utilizados para sostener instalaciones de iluminación, una práctica que podría contravenir la normativa de protección del arbolado urbano.
Diversos vecinos han alertado de que estos sistemas están directamente apoyados sobre los troncos, lo que podría provocar daños en la corteza y afectar al desarrollo natural de los ejemplares. Según ordenanzas municipales habituales en materia de zonas verdes, está prohibido utilizar los árboles como soporte para cables, estructuras o cualquier elemento ajeno a su función, al considerarse una agresión al arbolado.
Expertos en gestión ambiental advierten de que este tipo de prácticas puede generar estrangulamientos en el tronco, dificultar el crecimiento e incluso provocar daños irreversibles si no se retiran a tiempo.
No es un caso aislado. En otras ciudades españolas, colectivos ecologistas han denunciado situaciones similares derivadas de la instalación de iluminación decorativa, alertando de que el cableado puede “asfixiar” a los árboles si no se gestiona adecuadamente.
El arbolado urbano está considerado un elemento clave del patrimonio natural de las ciudades, y su protección está regulada por diferentes normativas autonómicas y locales, que obligan a las administraciones a garantizar su conservación y buen estado.



