El asma es una enfermedad respiratoria crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, tanto a niños como a adultos. Se caracteriza por la inflamación persistente de las vías respiratorias, lo que provoca una obstrucción variable del flujo de aire y una mayor sensibilidad del sistema respiratorio frente a diversos estímulos. Aunque en muchos casos el asma puede controlarse adecuadamente con tratamiento, su reconocimiento precoz y el seguimiento médico especializado son fundamentales para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente.
La Dra. Isabel Amara, especialista en neumología del Hospital HLA San Carlos, explica que, “los síntomas del asma pueden variar considerablemente de una persona a otra, tanto en intensidad como en frecuencia. El más característico es la dificultad para respirar, que suele manifestarse como una sensación de falta de aire o de opresión en el pecho. Este síntoma puede aparecer de forma intermitente, especialmente durante la noche o a primeras horas de la mañana, y suele empeorar con el ejercicio físico, las infecciones respiratorias o la exposición a alérgenos como el polvo, el polen o el pelo de animales.
Otro síntoma muy común es la sibilancia, un sonido agudo o silbido que se produce al respirar, sobre todo al exhalar. Este ruido se produce por el estrechamiento de los bronquios y es un signo típico de obstrucción de las vías aéreas. Junto a la sibilancia, muchos pacientes presentan tos persistente, que puede ser seca o acompañada de expectoración. Suele ser más frecuente por la noche, tras un esfuerzo físico o al exponerse al aire frío, y en algunos casos puede ser el único síntoma visible, especialmente en niños.
Un signo habitual es la sensación de opresión torácica, que puede generar ansiedad y, a su vez, agravar la percepción de dificultad respiratoria. En situaciones más intensas, el asma puede provocar crisis asmáticas, episodios en los que los síntomas se intensifican rápidamente. Cuando se agravan de forma brusca y no mejoran, es importante consultar con el especialista”.
Reconocer estos síntomas y no restarles importancia es esencial, ya que el asma no tratado o mal controlado puede evolucionar hacia formas más severas. No todas las personas con síntomas respiratorios padecen asma, y no todos los asmáticos requieren el mismo tratamiento. En este contexto, surge la pregunta de cuándo es necesario acudir al especialista en neumología. La intervención del neumólogo resulta clave en determinadas situaciones.
Es fundamental acudir al especialista en neumología cuando los síntomas del asma son frecuentes, persistentes o afectan a la vida diaria, al descanso o a la actividad física. También es recomendable la consulta si el tratamiento habitual no logra un buen control de la enfermedad o si se presentan crisis asmáticas repetidas o graves que requieren atención urgente.
“El neumólogo cuenta de pruebas específicas para confirmar el diagnóstico, valorar la gravedad y ajustar el tratamiento de forma personalizada. Además, su seguimiento es especialmente importante en niños, personas mayores y pacientes con otras enfermedades, ya que el asma puede manifestarse de forma diferente y con mayor riesgo de complicaciones en estos grupos. Reconocer los síntomas del asma y buscar atención especializada a tiempo, permite un mejor control de la enfermedad, reduce la crisis y previene complicaciones, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de los pacientes”, finaliza la especialista.
Sobre Grupo Hospitalario HLA
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