Como cada mes de enero, la festividad de San Antonio Abad vuelve a llenar de vida las calles de los pueblos de nuestra comarca, manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas y queridas por los vecinos. Esta celebración, vinculada históricamente al mundo rural y a la protección de los animales, se ha convertido en un punto de encuentro intergeneracional que combina devoción, cultura y convivencia.
En muchos municipios, los actos comienzan con la bendición de los animales, donde vecinos acuden con sus mascotas, ganado o incluso animales de compañía más pequeños, para recibir la protección del santo. Este momento, cargado de simbolismo, es uno de los más esperados y emotivos de la jornada.
Otra de las señas de identidad de San Antonio en la comarca son las hogueras, que se encienden al caer la tarde. Alrededor del fuego, familias y amigos se reúnen para compartir comida, asar productos típicos y recordar historias de antaño. En algunos pueblos, estas hogueras van acompañadas de música popular, pasacalles o bailes tradicionales, reforzando el carácter festivo de la celebración.
Cada localidad aporta su propio matiz a la fiesta. Mientras en unos pueblos se organizan procesiones en honor al santo, en otros destacan los repartos de rollos, pan bendecido o dulces tradicionales, elaborados de forma artesanal. También son habituales las actividades para los más pequeños, como juegos populares o talleres, que aseguran la continuidad de la tradición entre las nuevas generaciones.
Cómo nació la tradición de San Antonio
La devoción a San Antonio Abad tiene su origen en los primeros siglos del cristianismo. Nacido en Egipto en el siglo III, San Antonio llevó una vida de retiro y austeridad en el desierto, convirtiéndose en uno de los padres del monacato. Con el paso del tiempo, la tradición popular lo vinculó a la protección de los animales, especialmente del ganado, fundamental para la subsistencia en las comunidades rurales.
Esta relación con el mundo agrícola y ganadero propició que su festividad se extendiera por toda Europa y arraigara con fuerza en los pueblos, donde se comenzaron a realizar bendiciones, hogueras y rituales para pedir salud y prosperidad. Muchas de estas costumbres han llegado hasta nuestros días, conservándose como un valioso legado cultural.
A pesar del paso del tiempo y de los cambios sociales, la festividad de San Antonio sigue siendo un elemento clave del calendario festivo comarcal. Año tras año, demuestra su capacidad para adaptarse sin perder su esencia, fortaleciendo los lazos vecinales y poniendo en valor el patrimonio cultural de nuestros pueblos.

