¿Qué sucede con las ocho personas desaparecidas en la Marina Alta?

06/11/2026









 

La cifra corresponde a las alertas que recoge el Centro Nacional de Personas Desaparecidas del Ministerio del Interior  y de SOS Desaparecidos. La legislación española contempla distintas figuras jurídicas para proteger a las personas desaparecidas y sus familias mientras se desconoce su paradero.

Ocho personas desaparecidas. Es la cifra para la Marina Alta que reflejan las páginas web del Centro Nacional de Personas Desaparecidas, organismo oficial del Ministerio del Interior que coordina la información de las fuerzas de seguridad, y SOS Desaparecidos, asociación independiente que difunde alertas y colabora con las familias. Un dato que pone el foco en una realidad que no siempre tiene visibilidad pública y que podría ser superior.

¿Qué ocurre legalmente cuando una persona desaparece?

En España, una desaparición no significa que la persona sea considerada fallecida ni que pierda automáticamente sus derechos. La investigación policial comienza tras la correspondiente denuncia y se mantiene mientras no se esclarezca el paradero de la persona.

El Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES), dependiente del Ministerio del Interior, coordina la información y la colaboración entre las fuerzas y cuerpos de seguridad. Además, recuerda que no es necesario esperar 24 horas para denunciar una desaparición: debe comunicarse cuanto antes a la Policía Nacional o a la Guardia Civil.

Desde el punto de vista jurídico, el Código Civil contempla diferentes situaciones para proteger tanto a la persona desaparecida como a su patrimonio y a sus familiares.

Un año para solicitar la declaración de ausencia legal

El artículo 183 del Código Civil establece que, con carácter general, puede declararse legalmente ausente a una persona cuando ha transcurrido un año desde las últimas noticias sobre su paradero o desde su desaparición, siempre que no haya dejado un representante con poderes para administrar todos sus bienes. Si la persona desaparecida sí dejó a alguien con poderes suficientes para gestionar su patrimonio, el plazo se amplía a tres años.

Esta declaración permite organizar legalmente la representación de la persona ausente y la administración de sus bienes, sin que ello implique que se la considere fallecida.

¿Cuándo puede declararse fallecida?

La legislación también contempla la declaración judicial de fallecimiento, pero exige plazos más amplios, salvo determinadas circunstancias excepcionales.

Como norma general, el artículo 193 del Código Civil establece:

  • Diez años: desde las últimas noticias o desde la desaparición.

  • Cinco años: cuando la persona desaparecida habría cumplido 75 años al finalizar ese periodo.

  • Un año: cuando ha existido un riesgo inminente de muerte por violencia contra la vida y no se han vuelto a tener noticias.

También existen plazos especiales para determinadas desapariciones en naufragios, siniestros y otras situaciones de peligro acreditado.

La declaración de fallecimiento tiene consecuencias jurídicas importantes, entre ellas la apertura de la sucesión y el reparto de la herencia conforme a la ley. No obstante, puede revisarse si aparecen pruebas de que la persona continúa viva.

La colaboración ciudadana, fundamental

Mientras una desaparición continúa sin resolverse, la difusión de fotografías y datos puede ayudar a obtener pistas sobre el paradero de la persona. El Centro Nacional de Personas Desaparecidas recuerda que cualquier información puede comunicarse a la Policía Nacional, a través del 091, o a la Guardia Civil, en el 062. La denuncia debe presentarse desde el primer momento, sin esperar a que transcurra ningún plazo.

Las alertas que recoge la Marina Alta ofrecen una referencia sobre la dimensión visible de este problema en la comarca.

 

Khrystyna Savenchuk, más de doce años sin respuestas en Xàbia

Uno de los casos más antiguos y que mayor repercusión mediática ha tenido en la Marina Alta es el de Khrystyna Savenchuk. La joven, de origen ucraniano, desapareció el 20 de mayo de 2014 en Xàbia, cuando todavía era menor de edad, tenía 14 años.

Aquella mañana salió de su domicilio, supuestamente para acudir al instituto, pero nunca llegó al centro educativo. Su desaparición desencadenó una intensa búsqueda en la que participaron familiares, vecinos y fuerzas de seguridad. También se organizaron batidas en distintos puntos del municipio, incluidos los alrededores del cabo de Sant Antoni.

La investigación estuvo rodeada de numerosas incógnitas. Entre los elementos que trascendieron públicamente figuraba una carta de despedida que sus padres encontraron semanas después de su desaparición. También se investigaron sus contactos a través de internet y la posible relación con un joven residente en Alemania. A lo largo de los años se han manejado distintas hipótesis, pero ninguna ha permitido esclarecer qué ocurrió.

El caso llegó a medios de comunicación nacionales y volvió a cobrar visibilidad en noviembre de 2025, cuando el programa de À Punt Et Busca recuperó la desaparición y reconstruyó algunos de los principales interrogantes de la investigación.

Más de doce años después, Khrystyna continúa figurando en el listado de personas desaparecidas de SOS Desaparecidos. Hoy tendría 26 años.

¿La Policía sigue buscando a las personas desaparecidas años después?

Que hayan transcurrido años desde una desaparición no significa que la investigación policial haya terminado. Los casos sin resolver pueden continuar abiertos y las fuerzas de seguridad pueden seguir realizando comprobaciones, revisando información, contrastando nuevas pistas y atendiendo cualquier indicio que permita conocer el paradero de la persona.

No obstante, hay una diferencia entre mantener una investigación abierta y desarrollar un operativo de búsqueda permanente. Las grandes batidas sobre el terreno suelen concentrarse en las primeras horas y días, cuando las posibilidades de encontrar indicios inmediatos son mayores. Con el paso del tiempo, el trabajo policial puede centrarse en otras líneas de investigación y en la aparición de nuevas informaciones.

El caso de Khrystyna Savenchuk es un ejemplo de ello. Más de doce años después de su desaparición en Xàbia, la Guardia Civil continúa investigando qué pudo sucederle. Así lo recogían las informaciones publicadas en mayo de 2026, cuando se cumplían doce años desde que se perdió su rastro. Tampoco se descarta que pueda encontrarse con vida.

Las asociaciones SOS Desaparecidos y QSD Global mantienen la difusión de su caso y solicitan la colaboración ciudadana. Cualquier información, por pequeña que parezca, puede resultar relevante para esclarecer una desaparición.

El dolor de una ausencia sin respuestas: un duelo que no termina

Detrás de cada desaparición hay una familia que permanece en una espera que puede prolongarse durante años. A diferencia de la muerte, donde existe una certeza que permite iniciar un proceso de duelo, la desaparición mantiene abierta una incógnita permanente: no saber si la persona está viva, dónde se encuentra o qué le ha podido suceder.

La psicología define esta experiencia como duelo ambiguo, un concepto desarrollado por la psicóloga Pauline Boss. Se trata de una situación especialmente difícil de elaborar porque no existe una despedida, una explicación ni una certeza que permita cerrar la pérdida.

Los familiares pueden quedar atrapados entre la esperanza de encontrar a su ser querido y el miedo a que haya ocurrido lo peor. Cada llamada, cada noticia o cada posible pista puede reactivar las expectativas y, al mismo tiempo, el sufrimiento. A ello se suma la dificultad de continuar con la vida cotidiana sin sentir que se está abandonando a la persona desaparecida.

Por eso, algunos especialistas consideran que afrontar una desaparición puede resultar incluso más complejo que afrontar una muerte, no porque el dolor sea necesariamente mayor, sino porque la incertidumbre impide elaborar el duelo de una manera convencional.

En muchos casos, las familias no buscan únicamente encontrar a la persona desaparecida. También necesitan saber qué ocurrió, obtener respuestas y poder poner nombre a una ausencia que, mientras no se resuelva, sigue formando parte de sus vidas.