El Ayuntamiento activa un contrato de emergencia para acordonar y apuntalar el edificio mientras mantiene su apuesta por rehabilitar este espacio emblemático frente a la orden de demolición de Costas
El Ayuntamiento de Calp mantiene su intención de recuperar el Club Social La Manzanera, a pesar de los derrumbes registrados durante el pasado fin de semana y de la instrucción de la Dirección General de Costas, emitida este mes, que obliga a demoler el inmueble.
Como primera medida para garantizar la seguridad, el consistorio ha puesto en marcha un contrato de emergencia que permitirá delimitar y acordonar el entorno para impedir el acceso ante el riesgo de nuevos desprendimientos. La intervención contempla también el refuerzo y apuntalamiento de las paredes que todavía permanecen en pie.
Pese al deterioro del edificio, el gobierno municipal insiste en su voluntad de encontrar una solución que permita rehabilitarlo y recuperar su valor como uno de los espacios más representativos de la costa calpina.
La lucha por conservar el Club Social La Manzanera no es nueva. El Ayuntamiento lleva desde 1997 solicitando la concesión de este espacio, aunque a lo largo de los años ha planteado diferentes alternativas para darle uso. Entre las propuestas iniciales figuraron convertirlo en sede de la Universidad de Ciencias del Mar, instalar una estación náutica o destinarlo a restaurante.
Sin embargo, la recuperación del inmueble ha sido siempre el principal objetivo municipal. Para conseguir las autorizaciones necesarias, el consistorio ha ido adaptando los proyectos a las exigencias de las distintas administraciones.
En 2016, el pleno municipal aprobó solicitar permiso para ejecutar un ambicioso proyecto de mejora que contemplaba la rehabilitación de todo el entorno, incluidas las balsas, las escalinatas y el embarcadero. También planteaba reconstruir el dique de escollera natural y regenerar el frente litoral mediante una pasarela peatonal de unos 100 metros que conectaría el Club Social con la cala de La Manzanera.
La propuesta, sin embargo, no llegó a materializarse. En 2021, con la intención de desbloquear la actuación, el Ayuntamiento renunció a construir la pasarela y las escolleras y modificó el proyecto para que las obras pudieran realizarse en seco, sin intervenir en el mar. Además, el pleno acordó solicitar al Ministerio para la Transición Ecológica una concesión que permitiera destinar el inmueble a actividades culturales, científicas y educativas.
La situación volvió a generar preocupación en 2023, cuando el entonces concejal de Urbanismo, Juan Manuel del Pino, alertó del deterioro progresivo del edificio y reclamó al Consell que autorizara el permiso que Calp esperaba desde principios de 2022. En concreto, estaba pendiente un informe autonómico de Evaluación de Repercusión sobre el Espacio Natural.
El último movimiento municipal se produjo en marzo de 2026, cuando representantes del Ayuntamiento se desplazaron a Madrid para reunirse con responsables del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). El encuentro tenía como objetivo abordar directamente el futuro del Club Social y estudiar las alternativas posibles para su recuperación.
Ahora, tras los últimos derrumbes y la instrucción de demolición de Costas, el Ayuntamiento vuelve a defender la rehabilitación de este enclave, aunque la prioridad inmediata pasa por asegurar la zona y evitar nuevos riesgos para las personas.