Tras dos décadas de reivindicaciones llega la primera piedra del Colegio Raquel Payà en Dénia

29/04/2026















La ceremonia de inicio de las obras del nuevo colegio de educación especial Raquel Payà ha reunido este miércoles a alumnado, profesorado, familias y representantes institucionales en un acto cargado de simbolismo. Un momento largamente esperado tras dos décadas de reivindicaciones que, pese al avance que supone, deja aún sobre la mesa una demanda clave: que la Conselleria de Educación concrete la creación del futuro conservatorio en las actuales dependencias del centro.

Entre los muchos rostros que han dado vida a esta jornada destaca Fernando, alumno del colegio y reflejo de la ilusión compartida por toda la comunidad educativa. Durante meses, incluso cuando el proyecto parecía estancado, enviaba mensajes al alcalde, Vicent Grimalt, preguntando cuándo arrancarían las obras. Una insistencia que resume la necesidad urgente de unas instalaciones adecuadas, después de años en barracones provisionales.

La emoción ha sido palpable en el solar donde se levantará el nuevo edificio, junto a los viveros de Madrigueres, que se ha llenado de personas que han acompañado este primer paso hacia un centro más moderno y adaptado. Un proyecto que ha contado con la implicación directa de toda la comunidad educativa, desde el equipo docente hasta el personal sanitario, familias y alumnado, cuyas aportaciones han sido incorporadas al diseño final desarrollado por el estudio San Juan Arquitectura.

El resultado será un espacio pensado al detalle para responder a las necesidades presentes y futuras, incorporando mejoras no contempladas inicialmente, como una piscina terapéutica. Un ejemplo de lo que puede lograrse cuando existe colaboración y compromiso colectivo.

Aun así, durante el acto también ha habido espacio para la reivindicación. El director del centro, Miquel Ivars, ha recordado que este avance llega con dos décadas de retraso y ha reclamado nuevos pasos, como la habilitación del conservatorio profesional de música Tenor Cortis en el actual edificio del colegio, además de una mayor inversión en educación.

El alcalde ha reconocido igualmente la demora y ha pedido disculpas en nombre de las administraciones implicadas, subrayando que, tras años de esfuerzo, el nuevo colegio será una realidad en aproximadamente dos años. Un proyecto que, según ha destacado, marcará un antes y un después.

El acto ha incluido también un gesto simbólico singular: en lugar de la tradicional cápsula del tiempo, se ha enterrado una olla, en homenaje a la formación en hostelería del centro. En su interior se han guardado diversos objetos representativos de la vida escolar. Además, se ha plantado un árbol junto al solar, como símbolo del crecimiento que ahora comienza.

Con el inicio de las obras ya en marcha, la pregunta que durante tanto tiempo formuló Fernando ha cambiado de sentido. Ahora, el deseo compartido es que el nuevo colegio esté terminado cuanto antes.