Las playas de Dénia han mantenido durante varios días la bandera amarilla debido a las condiciones del mar, marcadas por oleaje moderado y corrientes. La situación ha obligado a extremar las precauciones y a reforzar los avisos a los bañistas por parte del servicio de vigilancia.
El personal de socorrismo ha tenido que realizar varias intervenciones preventivas, principalmente por dificultades para salir del agua en zonas de corrientes. Aunque no se han producido incidentes graves, se ha insistido en la importancia de respetar las indicaciones y evitar el baño en zonas no vigiladas.
El episodio ha coincidido con uno de los momentos de mayor afluencia turística del verano, lo que ha requerido una especial atención por parte de los servicios de playa para garantizar la seguridad de los usuarios.