Han pasado ya casi tres años desde que en 2022 entrara en vigor en Dénia el nuevo sistema de recogida de residuos orgánicos mediante contenedores cerrados con tarjeta. Un modelo que se presentó como un avance en sostenibilidad, reciclaje y modernización del servicio, pero que, a día de hoy, sigue sin estar implantado con normalidad en la ciudad.
Lejos de consolidarse, el sistema continúa generando problemas evidentes. Muchos contenedores orgánicos permanecen cerrados o directamente fuera de servicio, lo que impide su uso por parte de la ciudadanía y desincentiva la separación de residuos. En numerosos puntos de Dénia, los vecinos se encuentran con contenedores inaccesibles, sellados o inutilizados, una imagen que se repite de forma constante desde su instalación.
El principal escollo sigue siendo el mismo que ya se denunciaba en 2023, la implantación incompleta del sistema de tarjetas. La distribución nunca alcanzó a toda la población y, tres años después, continúa siendo claramente insuficiente. El resultado es un sistema pensado para todos, pero operativo solo para unos pocos.
Desde 2022 hasta hoy, el sistema no ha pasado de ser una implantación a medias. Ni se ha normalizado su uso, ni se ha garantizado el acceso universal, ni se ha corregido el problema de los contenedores cerrados, lo que convierte la recogida orgánica en una excepción en lugar de en un hábito cotidiano.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue preguntándose lo mismo,
cómo es posible que, tras años de funcionamiento teórico, el contenedor orgánico siga siendo en la práctica un contenedor fantasma en buena parte de Dénia.