La concejala de Territorio y Calidad Urbana, Maria Josep Ripoll, ha dado a conocer el plan especial del parque de Alqueries, una iniciativa planteada a largo plazo con la que el municipio pretende adaptarse a los efectos del cambio climático. Este proyecto, ya contemplado en el Plan General Estructural, tiene como finalidad principal disminuir el riesgo de inundaciones en el casco urbano, reteniendo parte del agua procedente de los barrancos del Montgó.
Los parques inundables actúan como grandes zonas de absorción que almacenan temporalmente importantes volúmenes de agua, evitando así que se produzcan desbordamientos en áreas urbanas cercanas. Además, constituyen una solución eficaz frente al calentamiento global, ya que contribuyen a moderar la temperatura del entorno y favorecen el equilibrio del ciclo del agua al facilitar su filtración en el terreno.
Asimismo, estos espacios ayudan a preservar la biodiversidad, al convertirse en entornos naturales donde pueden desarrollarse distintas especies de flora y fauna. Más allá de su función ambiental, estos parques también ofrecen un uso social. Una vez finalizan los episodios de lluvia, recuperan su papel como zonas verdes y de ocio, mejorando la calidad de vida de la ciudadanía.
El parque inundable forma parte del proyecto del Bosc de Diana, una gran zona verde de unas 14 hectáreas delimitada por la avenida de Joan Fuster, el camino de Sant Joan y la calle del Gesmí en su vertiente sur. Según ha explicado Ripoll, está previsto habilitar recorridos peatonales que atraviesen el espacio de norte a sur.
Dado el carácter inundable del área, el Ayuntamiento ha realizado un estudio específico que respalda tanto la ubicación del jardín del Bosc de Diana en la zona más próxima a la avenida de Joan Fuster como el diseño del futuro parque inundable.
La exposición pública del plan del parque de Alqueries será aprobada en un pleno extraordinario previsto para el próximo 2 de abril.